Mi amiga la Depresión…

Me declaro culpable de ser insensible ante temas tan comunes como la depresión.  Puede ser por mi modo de ver el mundo hoy día, o porque evado el hecho de que la Depresión es un mal que agobia a toda la humanidad.  Me declaro culpable de no querer escuchar a gente depresiva; a veces, mi obstinación por evitar lo negativo de la gente, me aísla del dolor que viven muchos por diferentes razones.  Por esta insensibilidad pido perdón.  Pido disculpas por olvidarme de que ahí afuera hay muchos sufriendo. Hay muchos llorando. Hay muchos sin esperanza.  Pido perdón por no tomarme el tiempo para indagar el motivo de su sufrimiento, la causa de su desgracia, de su dolor.  Esta misma semana, debo confesar que, viendo una y otra vez en el perfil de una persona su declaración abierta de estar “DEPRIMIDA”, la saqué de mi lista de facebook.  Mi excusa fue esta:  La basura, al basurero… Uppsss!!!  ¿Estuvo mal? ¿Debí haberla mantenido en mi lista de amigos a pesar de que sus posteos solo emanaban negatividad y desesperanza?.  No estoy segura.  Mi justificación parte del principio de que no debo contaminar mi mente, de que debo tener “dieta hipoinformativa”, de que debo alimentar mis pensamientos solo con lo positivo.  En fin, después del hecho, me he quedado pensando… y luego meditando… y ahora… escribiendo.

Y para reivindicarme con esas personas que están sufriendo de Depresión quiero contarles mi historia:

A la depresión yo la respeto.  Le tengo serio cuidado e intento alejarme de ella.  Pero, la depresión y yo fuimos muy amigas hace unos años.  Fuimos compañeras de batallas, de dolor, de desesperanza, de tristeza profunda, de falta de fe.  La depresión me acompañó por lo menos durante 5 años de mi vida, a veces más de cerca, a veces de larguito, pero siempre estaba conmigo. Continuar leyendo “Mi amiga la Depresión…”

Ser Madre… Lo mejor que me ha pasado.

Me acuerdo jugando casita con mis hermanas.  Jugando a ser mamá con las muñecas…

La vida dá muchas vueltas, y de pronto te conviertes en una mujer, llena de sueños y anhelos.

Recuerdo que soñaba con ser mamá y si había algo en la vida que deseaba con todo mi corazón era eso.

Aprendí a vivir mi juventud pensando en mis hijos que aún no existían.  Planeé mi carrera profesional en función de mis hijos.  Construímos una casa pensando en ellos.

Antes de tener hijos -me decía- debo terminar mi carrera, debo hacer una maestría,  debo estudiar inglés, debo tener su cuarto listo, debo estar estable económicamente. Pensaba que para ser mamá tenías que “alistarte” o “prepararte”. Continuar leyendo “Ser Madre… Lo mejor que me ha pasado.”